El pesebre

Realizado antes de 1874 por Angelo Urbani del Fabbretto, este pesebre se ambienta en la Roma del siglo XIX y muestra en sus distintos aspectos la realidad del lugar y del tiempo representados. La sagrada familia está rodeada de gente del pueblo y de personajes vestidos de forma distinta a la gente del pueblo, que quizá se alojaran en una pensión de la zona, no lejos de plaza Navona, donde en el siglo XIX se hallaba el callejón del Corallo (del que se ve la placa de la calle). Precisamente en la plaza Navona se montó durante varias navidades el pesebre que se expone aquí.

Angelo Urbani del Fabbretto (1903-1974), Presepe di ambientazione romana ottocentesca (particolare)

A principios del siglo XIX, el uso del belén, que anteriormente estuvo reservado a la sociedad romana adinerada, se extendió a artesanos y pequeños empresarios, aunque conservó las características tradicionales. Ya no sólo había belenes montados en conventos o iglesias (como el famoso de Aracoeli) o en los palacios señoriales (como los del príncipe Bomcompani Ludovisi o de los Borghese). Por ejemplo, se tiene noticia de un zapatero del barrio de Regola que en 1802 montó un belén en una terraza, visible desde una ventana transformada para que representara una roca abierta.

En el siglo XIX, el belén ya formaba parte de las costumbres familiares de toda la población.
En Roma, las estatuillas de barro para los belenes se llamaban “pupazzi" o "pupazzetti", y los artesanos que las elaboraban, "pupazzari".
Incluso el padre de Bartolomeo Pinelli, que trabajaba en una alfarerería, confeccionaba estatuillas para belenes.
Los "pupazzetti" solían comprarse en las alfarerías de via Santa Maria in Capella o en el mercado que se celebraba en la plaza de San Eustachio (cerca del Panteón) en los días anteriores a Navidad. Luego, de Navidad hasta la Epifanía, se vendían juguetes y baratijas para celebrar la befana (la bruja que el 6 de enero lleva los regalos a los niños romanos).
En 1872, el mercado de la Befana fue trasladado a la plaza Navona y, aunque bajo otra forma, aún se celebra.
El belén es una tradición que sigue conservándose tanto en Roma como en toda Italia. Una de las poquísimas familias romanas de artesanos de figurillas para el pesebre, que pasó el oficio de generación en generación, hasta 1944 fue la Sgarzini-Carbone, cuyo último representante, Francesco Sgarzini, confeccionó figurillas imitando el estilo de Pinelli. Su horno y el taller se hallaban en el callejón del Cinque, en Trastevere.