Las estatuas hablantes

Se conocen como estatuas hablantes las esculturas antropomorfas de piedra utilizadas en el pasado por el pueblo romano para dedicarles sátiras clandestinas destinadas al gobierno y a sus representantes.

Bocca della Verità, calco in gesso, 1911

Las estatuas son: el Marforio, figura masculina de la Roma imperial representada tumbada su un triclinio que se halla en el patio de la entrada a los Musei Capitolini; Madame Lucrezia, un busto femenino que representa a la hija de Nicolò d’Alogno, senador de Roma en 1428, colocada en la esquina de la iglesia de San Marco en palacio Venezia; el Mozo de las maletas, un busto masculino que sujeta entre las manos un bulto del que mana el chorro de agua de la fuente de via Lata; el Babuino, estatua que representa un sileno (ser mitológico que se presenta hinchado como un odre), situada en via del Babuino; el Scanderberg, medallón que representa al príncipe albanés Giorgio Castriotta, llamado Scanderberg (que los romanos derivaron en “Scannabecchi”), colocado en la fachada de su palacete en el callejón homónimo, cerca de via della Dateria. Discurso aparte merece, el mascarón de la Boca de la Verdad, considerado a todos los efectos como una boca hablante aunque con una función distinta de la del resto de estatuas: se creía que tenía el poder de descubrir a los embusteros. En el Museo de Roma in Trastevere se hallan los calcos de yeso de las tres estatuas hablantes más famosas: Pasquino, el Abad Luigi y la Boca de la Verdad, realizados en 1911, y expuestos en el Castillo de Sant’Angelo como motivo de la Exposición Internacional de Roma.

Los calcos de yeso de las estatuas de Pasquino, el Abad Luigi y la Boca de la Verdad se realizaron con motivo de la Exposición Internacional de Roma en 1911 y se expusieron durante las exposiciones retrospectivas en el Castillo de Sant’Angelo. En la pequeña sección dedicada a las Curiosidades Romanas se reprodujeron, a través de calcos y maquetas, “curiosidades” que dieron nombre a calles y plazas de Roma. Entre ellas, los calcos de la Boca de la Verdad y de las estatuas hablantes, que hoy se dan la mano con el núcleo más consistente del material expuesto en el Museo de Roma in Trastevere.
Los calcos de las estatuas se consideran reproducciones del mobiliario urbano de interés arqueológico, en el que se reconoce una connotación de uso popular. Esta vocación emerge también de algunos títulos de la filmografía de los años 50 y 70, como Vacanze romane (1953) con la famosa escena en la que aparece la Boca de la Verdad hasta en el Año del Señor de Luigi Magni (1969) con Nino Manfredi en el papel del zapatero autor de las invectivas contra el gobierno pontificio colgadas en la estatua de Pasquino.